Desarrollo del bebé

¿Cuánta disciplina necesitas aplicar a tu hijo?

¿Cuánta disciplina necesitas aplicar a tu hijo?

La psicóloga especialista en desarrollo de clases para padres de Estambul, Sinem Olcay, está con usted en el tercer capítulo del artículo sobre disciplina.

Defne, de 2.5 años, cena con sus padres y cuatro invitados. Comenzó a cantar en voz lo suficientemente alta como para evitar que los adultos hablen. Su madre sonríe a Defne, lo distrae de los invitados y canta con Defne durante unos minutos. Cuando su madre comienza a hablar con los invitados, Defne grita enojada: "Canta conmigo". Su madre vuelve a cantar con Defne. Su padre dice: "No grites mucho", pero él escucha a Defne. Ahora todos en la mesa están interesados ​​en Laurel. Esto continúa durante media hora. Cada vez que sus padres regresan para hablar con los invitados, Defne grita, y cada vez que Defne protesta, su madre comienza a cantar con ella nuevamente. Finalmente, los invitados se levantan de la mesa con dolor de cabeza.

¿Qué hay de malo en esta escena? ¿No deberían los adultos mostrar comprensión a un niño que quiere atención? ¿Es irracional que los invitados quieran chatear en un niño de 2 años?
Esta escena fue en realidad una gran oportunidad para enseñarle a Defne que todos tenían su turno y que no podían atraer constantemente el interés de los demás solo porque ella quería. Si los padres de Defne le dijeron a Defne que debería bajar la voz en su primer grito porque sus gritos agotaban a todos, y por unos minutos
Si hubiera vuelto a conversar con los invitados después de cantar junto con Defne, le habría enseñado que él era uno de los participantes, no el tirano de la interacción social. Contra la objeción de Defne, sus padres deberían haber dejado en claro que la estaban 'escuchando, pero ahora es la próxima'. Luego fue el turno de Defne nuevamente. En caso de que las objeciones de Defne aumenten, sería apropiado que sus padres lleven a Defne a su habitación y le den una conversación privada sobre permitir que otras personas hablen con ella. Después de esta conversación, se le podría preguntar si estaba listo para volver a cenar.

La mayoría de las madres han dominado la capacidad de dividir su interés en los entornos sociales: un ojo, un ojo para responder al niño y el otro oído para participar en la interacción social. Este es uno de los aspectos más extenuantes de tener un hijo de 1 a 3 años. Es agotador para la madre dividir su atención en dos, pero es más que necesario que los niños aprendan a ser participantes, no un tirano del entorno social.


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